miércoles, 30 de noviembre de 2005

San Andrés, apóstol


Hoy es San Andrés, apóstol. Mucha tela San Andrés: es el que presentó a su hermano Simón al Señor. Apostolado de primera. Me sé de memoria una oración tremenda y preciosa de San Andrés. Cualquier día la olvidaré. He llegado a ese punto en que cuando memorizas algo, olvidas otra cosa; lo peor es que no sabes qué has olvidado hasta que intentas redordarlo.
Me voy por las ramas. La oración son las palabras que dijo San Andrés cuando le llevaban a la cruz (una cruz en forma de aspa, también llamada desde entonces cruz de San Andrés): "¡Oh cruz buena, que fuiste embellecida por los miembros del Redentor, tantas veces deseada, solícitamente querida, buscada sin descanso, ardientemente preparada con el deseo! Recíbeme de entre los hombres y llévame junto a mi Maestro, para que por tu medio me reciba, Aquel que por ti me redimió". Casi nada.

martes, 29 de noviembre de 2005

El encanto de la Sierra Pobre



Esta foto la hice el domingo en un pueblo de la Sierra Pobre de Madrid (hoy llamada Sierra Norte: a mí, la verdad, no me parecía mal el nombre anterior, pero reconozco que no es muy comercial) que ya no recuerdo ni como se llama. Fui de excursión: el sitio era realmente bonito, la foto ya es otra cosa.

En los pueblos de esa zona exponen todo tipo de utensilios antiguos. Es frecuente que en la plaza del Ayuntamiento o junto a unos jardines, coloquen un yunque con las herramientas del herrero o el forjador, el lugar donde se le ponían herraduras a los caballos, un horno de pan, etc. La verdad es que quedan bien como recuerdo de tradiciones y oficios que ya se han olvidado; pero es un poco triste todo lo que tienen de antiguo y en desuso.

La verdad, no sé ni para qué digo esto. La cuestión es que hoy he seguido con las gestiones para hacerme las dichosas gafas progresivas y me he preguntado qué hacían los herreros de la Sierra Pobre cuando les llegaba la presbicia: supongo que fastidiarse y dejar de leer si es que sabían hacerlo. Qué tiempos.

lunes, 28 de noviembre de 2005

Las dichosas gafas


He sacado por fin un rato para leer con calma algunas cosillas que tenía pendientes por aquí y por allá: del Prelado del Opus Dei sobre el lavatorio de los pies -el sacerdocio unido al amor y al servicio en ese gesto-, de la carta "Dies Domini" de Juan Pablo II... He sacado buenas notas.
Por lo demás, ya conté que el oftalmólogo me dijo que tenía que usar lentes progresivas. Hoy he pedido un segundo presupuesto para esas gafas (en la foto, me pruebo una de esas de concha apaisadas que me dejan un aspecto aún más lamentable que el original sin gafas) y he escuchado comentarios absolutamente contradictorios sobre la eficacia, la conveniencia y la oportunidad de comenzar a usar ese tipo de gafas. A ver -nunca mejor dicho-. El más brillante es de un amigo que tiene desde hace años gafas con lentes progresivas: "la clave no está en conseguir ver bien de cerca y de lejos, sino en acostumbrarte a ver mal de cerca y de lejos". Pues sí que estamos buenos.

domingo, 27 de noviembre de 2005

Como un padre de familia numerosa y pobre



Hoy he pasado un ratillo de la tarde en un enorme espacio comercial repleto de aparatos, sobre todo aparatos informáticos. Quería comprar unos CD y ver los precios de los lápices esos USB para ver si pido uno a los Reyes Magos de Oriente. Supongo que es bueno que existan este tipo de comercios modernos, pero dan un poco de miedo. Estaba atestado de gente. Una vez que encuentras el pasillo con lo que buscas, y haces tu difícil elección tras preguntar a unos empleados que van con forros polares con el nombre de la tienda y con acreditaciones de esas que llevan durante las Olimpiadas los atletas, los periodistas y hasta las autoridades, llegas al final del pasillo y hay más lápices USB y más CD, pero en oferta. Una vez en la Caja, mientras esperas tu turno, hay nuevos contenedores con más ofertas.

Y eso por no hablar de la cantidad de objetos imprescindibles que ni se te había pasado por la cabeza comprar hasta que no has visto lo útiles que son y lo tirados de precio que están: películas en DVD (por cierto, estaba "Diálogos con un santo", el último DVD de San Josemaría), estaciones meteorológicas, linternas con la silueta del diablo de Tasmania, cargadores de pilas, cámaras de fotos digitales, teléfonos inalámbricos, cables para conectar desde más lejos cosas que no tienes... Me he mareado. He pagado mis CD, he salido a respirar aire puro, y he dado gracias a Dios por todas las sencillas pautas por las que yo no me permito gastos que no se permitiría un padre de familia numerosa y pobre. De todo corazón: muchas gracias.

¿Qué tiene que ver esto con la foto? De nuevo poco: sólo insinúa que esto va pero que muy rápido.

sábado, 26 de noviembre de 2005

Soy más mayor cada nuevo Adviento


Mañana comienza el tiempo de Adviento.
Me enternece la preparación de la Navidad, casi más que la Navidad.
El tiempo pasa y cada vez me pongo más tierno en estas fechas llenas de contrastes.
Hoy he pasado junto a un campo de fútbol municipal. Jugaba un equipo de amarillo contra un equipo de amarillo. He preguntado quién iba ganando, me han contestado que los de amarillo, he preguntado entonces quién perdía y me han dicho que los de pistacho. Me estoy haciendo mayor. mira que no distinguir el amarillo del pistacho.
El pistacho es un "snack" de color pistacho. Cuando yo era joven no había pistachos (o al menos no los había en el barrio de Prosperidad, Madrid, Spain), no existía ese color y a las cosas para picar no se les llamaba "snacks".
Lo dicho: me pongo tierno en estas fechas llenas de contrastes.
Extraño lugar el blog: podía haber contado una anécdota excelente, o haber revelado un secreto realmente íntimo de mi vida... Sin embargo, dices una ocurrencia que no veine a cuento, le das a "publicar entrada" y queda escrita exactamente igual que el apunte más brillante. Extraño lugar.
Muy a cuento no viene la foto, pero es que es mía.

viernes, 25 de noviembre de 2005

El menda en un avión: lo más parecido a Tarzán en Nueva York



He dicho que los viernes iba a hablar de mis numerosos viajes profesionales por el mundo. También he dicho que viajar, lo que se dice viajar, he viajado poco; pero como ha habido veces en las que hasta he ido en avión, pongo esta secuencia que demuestra a la vez la soltura con la que manejo mi cámara a muchos mil metros de altura y mi tremenda torpeza oculo-manual. Las comidas que dan en los aviones no son inocentes.
En la primera estoy todo feliz frente ante una especie de raviolis de verdura. En la segunda, ya he devorado mi ración, pero he dejado una lamentable huella en la camisa de esas que hubieran servido para nunciar Ariel.
Llegados a este punto diré una cosa: los numerarios del Opus Dei bendecimos la mesa, aunque sea en los aviones: momento en el que la bendición va igual de bien, aunque sea muy generoso hablar de "mesa" y no digamos ya lo de "estos alimentos que vamos a tomar".

jueves, 24 de noviembre de 2005

Una visita a un enfermo bastante sano


El Sanatorio del Rosario, además de un nombre bonito, contiene recuerdos del Bachillerato: siempre he pensado que ahí es donde pasó largas temporadas Juan Ramón Jiménez para aliviar sus hiponcondrías; a lo mejor fue en otro lugar con el mismo nombre, vaya usted a saber.
La cuestión es que un amigo pasaba allí un trámite y le he llevado unos tebeos. No sé qué tienen los hospitales para avivar nuestras ganas de hablar con el enfermo... de estancias en hospitales: de la enfermera que confundió una vez las medicinas, del compañero de habitación que roncaba como un jabalí, o de cosas peores. Iba tan mentalizado, que esta vez he superado la prueba con éxito.
Mientras le hacía la foto y preveía ya publicarla aquí, pensaba en lo difícil que es hacer una buena obra (aunque sea pequeña, como la mía: visitar a un amigo en una clínica) y contarlo sin que dé la impresión de que lo haces sólo para presumir. Si lo haces porque lo haces, si no lo haces porque no lo haces, si lo cuentas porque lo cuentas, si no lo cuentas porque no lo cuentas. Yo qué sé: el caso es que hemos echado unas risas, que todo ha ido bien, y que en vez de hablar de sueros mal puestos hemos hablado de blogs.

miércoles, 23 de noviembre de 2005

Copiar cuadros en el Museo del Prado



La foto que puse ayer es prima hermana de esta que pongo hoy (y está igual de desenfocada). Una corresponde al exterior del Museo del Prado y la otra al interior.

El tipo de la visera está copiando un cuadro. Es frecuente toparse en las salas del Prado a pintores. Nunca me he atrevido a preguntarles si son estudiantes (algunos peinan ya canas), pintores consagrados (no parece), profesores que pulen la técnica "in situ", millonarios excéntricos o falsificadores sin escrúpulos. Pienso que hay que ser muy humilde para echar horas copiando en público.

Conozco a algún numerario pintor; pero no voy por ahí. Ni siquiera tengo hoy pensada la moraleja de esta nueva metáfora gráfica. Sólo recuerdo un consejo que recibí una vez para mejorar la oración mental: "a veces, me dijeron, la clave para hacer mejor la oración no se encuentra al utilizar la imaginación, sino la memoria". Me gustaría tener una imaginación siempre fresca e ingeniosa; pero a veces todo lo que tengo es memoria de momentos más brillantes. Pues eso.

martes, 22 de noviembre de 2005

La confesión frecuente



Recoger hojas secas es, en apariencia, una tarea sencilla. Últimamente se ven por Madrid equipos de lo más preparado para la tarea: dos individuos equipados con mascarillas, orejeras contra el ruido y, por supuesto, chalecos reflectantes (ahora la gente se los pone hasta para abrir el maletaro del coche en plena ciudad) amontonan las hojas y las sacan de debajo de los coches con unos "sopladores" que van conectados a una especie de compresores que llevan por mochila. Luego pasa un cochecito eléctrico que aspira las hojas; los hay de varios tamaños, la ciudad está llena de equipos de este tipo en acción.

Me da que pensar la compeljidad de estos equipos. ¿Hacemos complicado lo sencillo? ¿O simplemente las cuestiones importantes han de hacerse en equipo? ¿No sería más sencillo erradicar los árboles de hoja perenne y ajardinar todo Madrid con árboles de hoja caduca? No sé. La cuestión es que cuando elegí la foto, pensaba en lo compleja que es la lucha contra los propios defectos, sobre todo si son muchos: hay que pasar amontonándolos poco a poco, también los pequeños, y luego una buena aspiradora. En fin, una cosa que yo hago es confesarme con frecuencia. Va muy bien. A ver si encuentro y pongo una cita muy buena del Catecismo de la Iglesia Católica sobre la confesión frecuente (acabo de intentarlo, pero por capítulos no la encuentro).

lunes, 21 de noviembre de 2005

Yo linko, tu linkas, él linka...


Ayer me di un paseo por Riaza. Hice esta foto.
He pasado otro día de acá para allá y llego una vez más al blog con las manos vacías.
Sólo se me ocurre comentar los links que por fin puse (ya no sé si ayer o anteayer). Me dice algún amigo que son demasiados: yo estaba todo orgulloso de haberlos clasificado en tres grupos (mentiría si dijera que he elaborado yo las listas: las he copiado de un par de sitios) y me dicen que ahí no ahí quien "linke". Bueno, paciencia, ya los ordenaré mejor o suprimiré los que no estén bien actualizados, o los que no me "linken" a mí. Y de paso voy a ver si fundo algún tipo de organización que luche contra el uso de verbos como "linkar", ya no es cuestión de purismo castellano, es que suena a nombre de tortura china o clave secreta de banda de afganos matones.