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jueves, 30 de enero de 2020

Lo típico

Al repasar las fotos se sorprende uno de todo lo que se puede hacer a menos de una hora de Moscú.

martes, 28 de enero de 2020

De obelisco Romanov a monumento a los pensadores revolucionarios

Moscú está repleto de paradojas y de homenajes. Tanta es la afición de los rusos por las estatuas, unida a las memorias y desmemorias históricas de todo signo, que tienen en Moscú un parque dedicado al realojo de estatuas venidas a menos.

Una buena historia es la de obelisco de la foto (en este blog hay un buen resumen de su significado cambiante y sus movimientos dentro siempre de la capital de Rusia). Originalmente se erigió en 1914 para conmemorar el tercer centenario de la dinastía Romanov y llevaba nombres de zares, pero en 1918 se cambió la lista de zares por la de 19 políticos y pensadores socialistas (entre los que está santo Tomás Moro) y pasó a inaugurar el plan de Lenin de monumentos a los destacados pensadores y luchadores por la emancipación de la clase trabajadora.

La verdad es que no sé por qué me ha dado esta vena erudita.
Yo venía a hablar de waterpolo y se me ha ido la pinza al ver la foto.

martes, 3 de septiembre de 2019

Sobre Moscú

Durante el mes de agosto, he puesto un montón de fotos en Instagram de Moscú y sus alrededores. No voy a repetirme.
Rusia es un grandísimo país y los rusos una gente estupenda. Sería un poco paleto hacer valoraciones de su historia tras pasar tres semanas en Moscú. Rusia tiene una tradición en la que emergen una literatura monumental, una música también enorme, y muchas más genialidades que las que puedan calcular los conocedores solamente del vodka, el caviar o la ensalada Olivier (que no es poco).
Es ridículo reducirlo toda a la revolución bolchevique y sus consecuencias, o al sorprendente hecho de que la hoz y el martillo sigan siendo el anagrama de AEROFLOT en pleno siglo XXI. Peeeeeero, hay que decir a los visitantes españoles unas pocas cositas:
1. En Rusia no hay persianas.
2. En Rusia no venden agua de colonia. Desconozco el motivo, pero no se vende. Ni para niños, ni para adultos.
3. Toman mucha sopa. En los restaurantes callejeros de menú, el primero casi siempre es sopa.
4. En la temporada adecuada (agosto) es frecuente que los vecinos se regalen manzanas de su huerto o de su dacha o de donde sea. Algunas están ricas, otra no; pero las regalan igualmente.
5. No usan el piso 0 o planta baja. El sótano es la planta -1. La planta baja es la 1. La planta 1 es la 2. Y así sucesivamente.
6. En el Metro (que es excelente y circula a toda pastilla) hay un puesto de vigilante de las escaleras mecánicas.
7. En Moscú hay pocas motos.
8. Tienen pocos pasos de cebra y son muy rigurosos en lo tocante a que el peatón cruce la calle por donde le venga en gana: o sea, no está bien visto y puede ser peligroso para un madrileño acostumbrado a considerar lo de la cebra algo simplemente orientativo. Cierto que, a cambio, tienen una gran riqueza de pasos subterráneos con abundante comercio.
Esto es todo por hoy.

domingo, 4 de agosto de 2019

Muñiz en el país de los soviets

Ayer llegué a Moscú.
Voy a estar por aquí tres semanitas.
Hoy he dado un buen paseo y ahora ando peleando con el wifi, con el teléfono y con los mapas para aclararme.
No creo que consiga mantener actualizado este blog, pero voy a intentar subir algo todo los días a mi Instagram.
Por si no lo consigo, dejo claro con la primera foto que esta mañana he pasado por mi hotel favorito (desde que leí UN CABALLERO EN MOSCÚ), el Metropol.