domingo, 21 de febrero de 2016

40 años del Club Altamira, o dicho de otra forma: #20F_40ALTAMIRA de @clubaltamira




Ayer estuve en Altamira.
Hoy he buscado fotos para enlazar y comentar alguna cosita. O todavía no las han puesto o yo no las encuentro (me inclino por lo segundo sin descartar lo primero).
He buscado entre las fotos que escaneamos hace poco del album de mis padres y he encontrado estas tres que pongo.
De mis muchos años altamireños hay pocas fotos en las que salga. El motivo no es que no me guste salir en fotos, sino que habitualmente yo soy el que las hacía y como en los años 80 todavía no estaba tan desarrollado el arte del selfie, pues no salía.
Sin embargo sí que se escribían cartas y postales. Y, entre otras muchas que he encontrado en casa de mis padres, estaban estas fotos hechas postales.
La de arriba está tomada en las cuevas del Reguerillo, un lugar de culto muy mencionado entre los recuerdos de los viejos altamireños que nos vimos ayer por la tarde.
La segunda está hecha en Boniches y es de Curro Muñoz, que vino al campamento para hacer un reportajillo en plan National Geographic: yo estoy preparando un juego de pistas que no recuerdo cómo se llamaba y tengo la impresión de que no se volvió a montar jamás, ya que requería utilizar plásticos y pinturas fosforescentes y eso era algo demasiado sofisticado.
La última es durante un juego de esos que duraban un trimestre llamado University of Altamira. Yo era el rector de la Universidad, dignidad expresada de forma contundente en la doble corbata, y Michi  velaba por la ley y el orden en el Campus: creo recordar que tras unos discursos académicos de altura tenía lugar una guerra de tizas de no menos altura.

Pero no habíamos venido a hablar de mi libro sino de Altamira. Hay mejores fotos entre las que ayer vimos por las paredes del Club.

Lo que yo quería era
UNO: felicitar a los del Club Altamira por lo que organizaron ayer,
DOS: agradecer su presencia a todos a los que fueron, especialmente a los sacerdotes que concelebraron la Misa: don Manuel, don José Miguel Granados, don Luigi Prados, don Fran Olalla, e incluso a don Ignacio Carriazo que me mencionó en la homilía. Te la guardo, Nacho. Soy capaz de inventarme que de pequeño metiste la lengua en un enchufe y difundirlo profusamente en las redes sociales.
Y TRES: aprovechar la ocasión para hacer saber a los que fueron y a los que no fueron que HAGO PAELLAS —y modestamente reconozco que me salen muy bien— y oye, que hablamos y, si eso, en la misma terraza de Altamira ZAS, paella y larga sobremesa con los de un curso, con los de dos, con los del Atleti, con los de Móstoles... Vamos hablando.

3 comentarios:

Jacobo dijo...

A lo de las paellas me apunto

Anónimo dijo...

Pero qué dijo Nacho para que le saques hasta lo del enchufe?

Enrique Muñiz dijo...

No fue para tanto... y lo del enchufe es una leyenda urbana que pongo como ejemplo. Nada más. Yo no soy rencoroso.