miércoles, 27 de diciembre de 2006

Un mal día


No he tenido un buen día: se me ha roto el candado de la moto y he ido de taller en taller hasta que en uno me han solucionado el problema por sólo 30 euros, he llegado tarde a todas partes, he enviado un largo e-mail con varios archivos adjuntos al que finalmente he olvidado adjuntar los archivos, y así sucesivamente.
También me he pelado, con moderado éxito. Se me pone casi cara de buena persona cuando me pelo, pero en seguida crece el pelo y recupero todo mi mal aspecto. En la peluquería había tres conversaciones simultáneas realmente impresionantes: una sobre un señor que trabajó casi terinta años en Alemania, conde tuvo ocasión de conocer a Monseñor Rouco Varela cuando era monagillo (prometo que así lo ha contado), otra sobre un peluquero que aseguraba ser frecuente antiguamente que nevase en Jaén durante el puente de mayo, y una más acerca de la época en la que se fumaba tabaco del de verdad, no del de ahora, que no produce más que cánceres.
Creo que esto de la visita al peluquero es algo en lo que los del Opus Dei no nos diferenciamos un pelo del resto de los mortales; pero hay que reconocer también que los temas de conversación eran de nivel, y he decidido inmortalizar el momento con esta foto.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Hablando de peluqueros. Una de las anécdotas que más me ha gustado siempre es la de don Juan Jiménez Vargas cuando fue a la peluquería y le preguntaron cómo quería el corte y contestó: en silencio.
Es un gran consuelo para los ciudadanos de a pie.