lunes, 26 de febrero de 2007

Formación



Han puesto junto a mi casa, no sé bien desde cuándo -tal vez la única novedad sea el letrero- un centro para la formación del profesorado de la formación profesional. Me ha llevado un rato comprender lo que decía: creo que es difícil conseguir una redundancia tan redonda.

Ayer leí algo sobre la dificultad de presentar adecuadamente palabras como instrumento, obediencia o formación. Parece que si uno es instrumento le están utilizando, que si obedece es necesariamente un títere manipulado y que si se preocupa de su formación rechaza su libertad. No estoy nada de acuerdo en esos etiquetados semánticos, aun que los observo con interés. Por ejemplo, me gusta la palabra proselitismo, y las palabras mortificación o sacrificio, que veo compatibles con alegría, sonrisa, crecimiento, entrega, amor, etc. Ale.

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